Derecho al silencio


Reagan en un cartel

En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial se puso de moda fumar. Con el tiempo se demostraron sus daños, incluyendo los daños a los fumadores pasivos. Por eso surgieron leyes y reglamentos para asegurar lugares libres de humo. Lo mismo pasó con el consumo de sal. Pero ¿qué pasa con el ruido?, ¿qué pasa con la contaminación acústica?

De pronto das vuelta a la calle y un changarro retumba con bocinas. Tres pasos adelante otro changarro tiene el mismo método de “publicidad”. No importa si el negocio de al lado tiene ese mismo “método”. No importa si vende churros, piratería de música, medicinas, ropa, carros o cervezas. Súmese el ruido de los carros y los aviones y encontraremos que América Latina es la región más ruidosa del mundo y que más de 100 millones de personas en el mundo tienen “deficiencias auditivas por la contaminación acústica”. Conste que la Organización Mundial de la Salud, que avala ambos datos, no es el tío regañón de la música de sus hijos, nietos o vecinos. 

En Jalisco, por ejemplo, se aprobó la Ley Estatal de Equilibrio Ecológico en 1989. En ella ya había una prohibición en torno a la contaminación auditiva y sancionar a quienes la infrinjan, desde propiedades privadas hasta establecimientos industriales y comerciales, como las Unidades Económicas que nosotros conocemos como tiendas o changarros. En los bandos municipales de Metepec y Toluca ya se sanción ese ruido.

El ruido contamina, eso no es ninguna revelación. Produce estrés, dolores de cabeza, aumenta la presión arterial, incide en la concentración y en los patrones del sueño y afecta directamente al oído y al sistema del equilibrio, incluso el estado emocional. El ruido no sólo incide en la salud, también en la productividad, como afirman la Agencia Federal Alemana del Medio Ambiente [German Federal Environmental Agency]. Y ya ni mencionar la larga lista de consecuencias en los ecosistemas, particularmente en los pájaros. 

Si tirar basura en la vía pública puede ser causa de arresto administrativo y de multas superiores a 10 umas, ¿se les aplicará a quienes contaminen acústicamente? Pronto, los daños del ruido, como los del humo y la sal, serán prioridad para la salud pública. Y también, no lo dudo, el seguimiento minucioso de las autoridades correspondientes, pues como dice la mayor de nuestras leyes “El daño y deterioro ambiental generará responsabilidad para quien lo provoque”.

Foto: Ilya

Con la reducción de más de 50% de ruido en al menos 77 países, la reducción más larga según la revista Sciencie, bien podemos clamar al sentido común para que respetemos el derecho ajeno al silencio.

Columna publicada [18 de febrero de 2022] en Criterio Noticias, de UniRadio 99.7FM

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