Pueblo fantasma


Los únicos dueños de los pueblos fantasmas son la humedad, el pasto brotando entre el asfalto y uno que otro diente de león, que nadie sopla.

Los fantasmas se alimentan de la sombra. Lo saben y la muerdan con la ansiedad hambrienta de la desesperación, les sabe a polvo, a sudor, a frío. Los fantasmas comen cansancio, por definición. Son un pueblo derrotado que huele a miel quemada (como decía Juan), un pueblo de espejos.images

Cansados de esperar el Juicio Divino, los fantasmas organizaron su propia religión. El pueblo es su santuario.Lo más terrible para los fantasmas del pueblo es la resurrección. Hay una fila de fantasmas esperando salir del pueblo (¿o de entrar?). La función aún no ha comenzado.

Le hablo a tu fantasma, le pido un café y me ignora. No has cambiado en nada, lo confieso.

En el pueblo fantasma decidieron, por fin, eliminar los impuestos a los turistas. Ahora, cada espectro debe pagar por turista espantado. Para promocionar el pueblo fantasma eligieron la memoria de dos decapitados; sus fotos guiñando el ojo fueron un éxito.

En el banco al norte de la ciudad sigue apareciéndose el fantasma que exige le devuelvan su dinero, sus impuestos, su jubilación; su cara de angustia es macabra. No se ha dado cuenta de sus huesos. Compite en carisma con el loco del pueblo quien es, ahora, el fantasma más popular. Todos los turistas quieren fotos, selfies deteniéndole su soga.

El túnel es famoso en la ciudad por las narcomantas fosforescentes de noche y sangrientas de día. Debajo de él, por más que se maquille, la prostituta del pueblo no evita que se vea un gusano en su lengua. Los turistas sexuales están encantados.

Lo más extraño de este pueblo fantasma es ver los esqueletos bronceándose en la playa.Los turistas no se atreven a subirse a las barcas desde que vieron una parvada fantasma de gaviotas, extrañamente negras, asidas al mástil.

En el pueblo fantasma, el cementerio es un parque de diversiones, interactivo dicen los turistas. El problema empieza, cuando en el pueblo fantasma, los fantasmas comienzan a temerle a los vivos.

juan-rulfo-nino-y-grupoAl más tierno y siniestro de todos los fantasmas ni siquiera se le habían terminado de formarlos brazos.

Hubo votaciones para decidir el futuro del pueblo: fueron impugnadas. Imposible hacer un censo de fantasmas. Los muertos no deben votar.

El fantasma de los tiempos futuros estaba encantado. ¡Hemos tomado el poder!, clamaba

Lo más divertido de los fantasmas del pueblo es que, borrachos en la cantina, todavía apuestan la vida.picture-2

No hay fantasmas en el pueblo. Son ecos, murmullos.

Abro el libro y un mudo pueblo de fantasmas me pregunta por tu padre.

Yo, vengo de vuelta, de ahí, no estaba muerto, andaba de fantasma.

 

 

Homenaje a Juan Rulfo (todas las fotos son de su autoría)

2 Comments

  1. Pff que buen texto se me enchino el cuero cuando lei “El problema empieza, cuando en el pueblo fantasma, los fantasmas comienzan a temerle a los vivos”

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