La obediencia y la sumisión


“Los monstruos existen pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a crecer y obedecer sin discutir”. Eso escribió Primo Levi, como epílogo a su obra Si esto es un hombre. Esta memoria sobre Auschwiz fue una de las primeras en hablar de los campos de concentración, colocandola en la lista de las 100 mejores obras del siglo XX según el periódico francés Le Monde. 

Pero su importancia reside en una idea crucial: la responsabilidad del holocausto no sólo residía en Hitler y en sus altos mandos, sino en todos aquellos alemanes y testigos que no impidieron o simplemente fueron omisos a la violencia ejercidad en contra de judíos, gitanos, eslavos, negros, homosexuales, por parte de los nazis. Esta idea de corresponsabilidad que sustentó el poder del partido nacionalsocialismo alemán fue luego explorada y dimensionada por la filósofa judía Hannah Arendt. 

En ese marco, justo la noche de un día como hoy de hace 67 años, Hitler eliminó a sus oposición en la famosa purga conocida como La noche de los cuchillos largos. Por eso, es siempre urgente revisar la Historia. Mucho más ahora que las fake news y la verdad se ha convertido más que nunca en el terreno de confrontación. Por eso, vale la pena reflexionar en las palabras de Primo Levi: “Puesto que es difícil distinguir los profetas verdaderos de los falsos, es mejor sospechar de todo profeta; es mejor renunciar a la verdad revelada, por mucho que exalte su simplicidad y esplendor, aunque la hallemos cómoda por se adquiere gratis”

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