Cera derretida III


III

En los bordes de la era, en la trilla detenida y cadenciosa de los cereales trementinos de la espiga, quedan goteando del cielo los residuos del río del relámpago, agobiado en su cansancio postcoital, con su lúbrica rapacidad de gula dantesca.

En los bordes de la aurora espera la madrugada, todavía palpitante en destellos de menta de su pupila abismada, como los peregrinos esperan el milagro de la tierra prometida.

En las manos y entre las minas de espigas cereales espoleándote por dentro la columna vertebrales, espirales, espigadas, quedan entre tus dedos y en la boca las migajas de pan, como en un destello de sol

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