El maestro y Margarita


La literatura rusa tiene una larga lista de autores que son canónicos para la literatura universal. A los irrebatibles (Pushkin, Gogol, Chejov, Dostoievsky, Tolstoi, I. Babel, Bunin, Solyenitsin, Pasternak, Brodsky, Nabokov), se suman a todos aquellos que sólo visitaron algún género, tema o postura política o que, con sinceridad, no han sufrido bien las fronteras del idioma y el tiempo.

Por razones políticas, sobre todo, pero también lingüísticas, Rusia no ha sido tan influyente como Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Alemania, para América Latina. Claro, con excepción de Cuba. Antes de la Revolución Rusa y después de la Perestroika y la Caída del Muro de Berlín, Rusia no volvió a tener el peso que tuvo durante la Guerra Fría. Es cierto que, económicamente, tuvo un crecimiento considerable con las economías emergentes (BRIC = Brasil, Rusia, India y China). Pero no recuperó (sobre todo por el talante autoritario de Putin) el abolengo ideológico, político ni cultural que tuvo 50 años antes.


Por eso, volver a El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov tiene un matiz que va de lo cruel, a lo agónico, a lo hilarante. La historia de amor entre Margarita y el maestro sigue teniendo el aura del romanticismo decimonónico, pero también la inversión del mito del pacto con el Diablo (el Fausto anglo-germánico), es decir, entregar la esencia humana (el “alma”) por el ser amado. La diferencia crucial es que es Margarita quien se convierte en “bruja” para poder volver con su amado Maestro.

A ello se suma las distintas aristas. Destaco lo hilarante, grotesco (en el sentido rabelesiano, carnavalesco y medieval) e impactante de las escenas donde el Diablo (Woland), el gato, Azazel y su séquito. Para mi gusto por el humor negro y la violencia, la escena del teatro en Moscú es delirante. También podríamos sumar la metamorfosis de Margarita y su vuelo por la ciudad.

También está la interpretación de la historia de Cristo, que tiene revelaciones parecidas a La última tentación de Cristo, de Kazantzakis o las “Tres versiones de Judas” de Jorge Luis Borges, entre tantas otras. También es intrigante la mofa a la represión stalinista de la mass-lit, así como la historia real de Bulgákov con el dictador y la historia del manuscrito salvado del fuego.

Además, la novela ha visto muchas interpretaciones musicales de la obra, ya sea versionada por compositores de ópera o provocadas por la lectura de la novela, sobre todo por los rockeros. Desde los Rolling Stones, pasando por Ennio Morricone, Patty Smith, Pearl Jam, Franz Ferninand, York Holler, entre otros. Les dejo aquí una lista de algunas de las piezas musicales (no de todas por que son muchisimas) que me parecieron dignas de enlistar

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